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Los Therian ¿Moda pasajera o nueva narrativa identitaria?




Artículo de opinión: Wal Polanco 


República Dominicana.- En la era de los algoritmos, las identidades ya no se construyen únicamente en el entorno familiar o escolar, sino también en comunidades virtuales que crecen a la velocidad de un clic. En plataformas como TikTok, Instagram y YouTube, el término therian se ha convertido en tendencia, acumulando millones de visualizaciones y provocando debates intensos sobre identidad, pertenencia y salud mental.



Los therians son personas que se identifican, en un plano psicológico o espiritual, con un animal no humano. No afirman transformarse físicamente ni desconocen su biología humana; se trata más bien de una vivencia interna que conecta su identidad con características que asocian a determinados animales: la lealtad del lobo, la independencia del gato, la fuerza del felino salvaje


El hashtag #therian supera millones de reproducciones en TikTok, donde adolescentes comparten experiencias, utilizan máscaras artesanales y realizan movimientos que representan su conexión animal. Comunidades en foros digitales y grupos privados suman cientos de miles de integrantes a nivel global.


Diversos estudios sobre consumo digital indican que más del 75 % de los jóvenes entre 13 y 24 años pasan al menos tres horas diarias en redes sociales. En ese ecosistema, las subculturas encuentran terreno fértil para crecer, validarse y expandirse sin filtros tradicionales.


Camila, de 16 años nos explica:


“No es que crea que soy un animal. Es que me identifico con ciertas cualidades. Me ayuda a entender quién soy”.

José, de 19 años, relató:


“En internet encontré personas que sienten lo mismo. Antes pensaba que era raro, ahora sé que no estoy solo”.

Estas voces reflejan algo más profundo que una simple moda: la necesidad humana de pertenecer y ser comprendido.


Consultamos con la psicóloga clínica Dra. Carmen Acosta y esta nos señala que es clave no patologizar automáticamente estas expresiones:


“La adolescencia es una etapa de exploración identitaria. Siempre han existido subculturas juveniles; lo que cambia ahora es la visibilidad y la rapidez con la que se expanden. Mientras no exista ruptura con la realidad ni afectación funcional significativa, no hablamos necesariamente de un trastorno”.


Sin embargo, advierte que cuando cualquier identidad se convierte en aislamiento extremo o genera angustia persistente, es importante acudir a orientación profesional.


Como periodista, observo que el fenómeno therian es un espejo de nuestra época: una generación que busca significado en un mundo hiperconectado pero emocionalmente fragmentado. Las redes sociales no crean la necesidad de identidad, pero sí la amplifican.


La pregunta no es si estamos de acuerdo o no con esta subcultura. La pregunta es qué está buscando nuestra juventud cuando encuentra refugio en estas comunidades digitales. ¿Validación? ¿Comprensión? ¿Un espacio libre de etiquetas tradicionales?


El debate debe darse desde la información y la empatía, no desde la burla o el alarmismo. Porque detrás de cada tendencia viral hay personas reales, con emociones reales.


Y entender eso, más que juzgarlo, es el verdadero desafío de nuestra sociedad digital.

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