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El ruido mediático sin evidencias




Fuente: @LaUltimaRazon


En los últimos días se ha generado un ruido mediático alrededor de la compra de carpas por parte de PROPEEP, encabezado por el comunicador Ramses Sandoval, quien ha intentado presentar este tema como un escándalo público.


Sin embargo, más que un análisis serio del proceso, lo que se observa es una narrativa cargada de insinuaciones que, hasta el momento, no ha sido acompañada de evidencias concretas. Esto ha llevado a muchos a interpretar que lo que se busca no es esclarecer un hecho, sino generar ruido mediático y afectar la moral del funcionario Robert Polanco.


Resulta preocupante ver cómo se intenta simplificar un proceso de compras y contrataciones del Estado como si se tratara de una compra en un colmado. El Estado dominicano funciona bajo un sistema regulado, donde participan múltiples empresas proveedoras, se evalúan propuestas y se adjudican contratos conforme a criterios de calidad, cumplimiento técnico y precio competitivo.


En estos procesos intervienen licitaciones, requisitos legales, registros como proveedores del Estado, cumplimiento fiscal, impuestos, logística y otras condiciones que muchas veces son ignoradas en el debate mediático.


También llama la atención que quienes verdaderamente tienen legitimidad para cuestionar un proceso de compras son los propios oferentes que participaron en la licitación, ya que cuentan con los documentos, propuestas y precios del mercado que permiten hacer comparaciones reales.


Cuando las críticas provienen desde fuera del proceso, sin evidencias ni análisis técnico, el debate corre el riesgo de convertirse en un espectáculo mediático más cercano al circo digital que a la fiscalización responsable.


En una democracia es saludable cuestionar el uso de los recursos públicos. Pero también es fundamental hacerlo con responsabilidad, conocimiento de los procesos y respeto a la reputación de las personas.


De lo contrario, la comunicación deja de ser un ejercicio de información para convertirse simplemente en un mecanismo de ruido, likes y percepciones, donde la verdad queda relegada a un segundo plano.





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