Ciudad de Panamá .- El jefe del Comando Sur de EE.UU.,
Francis Donovan, advirtió durante una visita esta semana a Panamá que China,
Rusia e Irán tratan de establecerse en la región para «incrementar su
influencia maligna», amenazando puntos estratégicos clave como el Canal
interoceánico.
En una recepción ofrecida a bordo del portaaviones
estadounidense de propulsión nuclear USS Nimitz, que se encuentra en aguas
panameñas en el marco del ejercicio multinacional ‘Mares del Sur 2026’, que lo
llevará por el resto del continente, Donovan llamó la atención de los
«adversarios comunes» de EE.UU., Panamá y sus aliados.
«China, Rusia e Irán buscan establecerse para incrementar su
influencia maligna y su acceso, amenazando terrenos clave como el Canal de
Panamá para enriquecerse y sembrar inestabilidad en todo el hemisferio. Nuestra
seguridad colectiva y nuestra soberanía están bajo ataque en todos los
dominios», aseguró el jefe del Comando Sur, en una intervención televisada
recogida este martes por medios de comunicación panameños.
Por ello, Donovan destacó las alianzas y «amistades» basadas
en la «confianza», como es el caso de Panamá, para defender una paz en el
hemisferio que «no está garantizada»: «Debemos defenderla activamente,
disuadiendo y derrotando a aquellos que buscan el caos».
Posteriormente, el jefe del Comando Sur se reunió este
martes con el presidente panameño, José Raúl Mulino, con el que coincidió en la
necesidad de una «estrategia» en América que combata los carteles y el crimen
organizado.
Alianza contra el crimen organizado
Mulino y Donovan se reunieron en el Palacio de las Garzas,
la sede presidencial, para dialogar sobre la «protección de los puertos, de las
cadenas de suministro, y de garantizar un clima de paz, orden y prosperidad en
el hemisferio», según un comunicado oficial de Panamá.
Con este mismo objetivo, el Gobierno panameño se sumó en
marzo al ‘Escudo de las Américas’, la alianza de Donald Trump con gobiernos de
la derecha latinoamericana para combatir al crimen organizado.

Esta buena sintonía contrasta con los momentos de tensión
que vivieron EE.UU. y Panamá el año pasado, cuando Trump amenazó con recuperar
el Canal por la supuesta influencia de China sobre la vía, una afirmación
siempre rechazada por Mulino, que exigió a Washington no inmiscuir a su país en
su lucha geopolítica con Pekín.

EE.UU. construyó a inicios del siglo XX el Canal y lo operó
por más de ocho décadas, hasta su traspaso a Panamá el 31 de diciembre de 1999
en virtud de los Tratados Torrijos-Carter suscritos por ambos países el 7 de
septiembre de 1977.
Trump basaba su tesis de la «influencia maligna» de China en
el hecho de que dos de los cinco puertos situados en torno al Canal eran
operados por una filial del conglomerado chino CK Hutchison, algo que ya no es
así desde el pasado 23 de febrero a raíz de un fallo judicial inapelable que
declaró nula la concesión.
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