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Rusia parece atrapada en su propia trampa y sin poder salir ni continuar.



Por el Lic. Máximo Martínez.


El daño que viene sufriendo Rusia en esta guerra es muy grande, y en lo estratégico, ha tenido que venir cambiado y ajustando, constantemente su maquinaria militar para poder mantenerse en la guerra.


Ya no se pelea solo para sostener posiciones y avanzar en el frente, sino que, han tenido que emplearse muy a fondo, para defenderse dentro de su propio territorio.


El ejército ucraniano, se ha concentrado en atacar, donde más le duele al agresor, principalmente en el sector Energía y el Petrólero.


Desde principios de año, han atacado más refinerías, más plantas de refinamiento y depósitos de combustible.

 

La consecuencia de todo esto, ha sido la cuasi paralización de su maquinaria de producción y exportación de su petrolero, lo que le ha servido a Rusia para mantenerse en una guerra de desgaste durante casi 5 años.


Los suministros armamentísticos, ahora tardan el doble o el triple en llegar al frente de batalla. Mucha municiones se pierde o se queman antes de llegar a las tropas por los atentados ucranianos.


Hay daños en edificios, aeropuertos, fábricas y zonas residenciales.


Estos efectos obligan a Rusia, a sacar miles de soldados y sistemas de defensa aérea del frente, para proteger sus ciudades. Y esto debilita  la efectividad en su contraofensiva de ataque en los territorios ocupados.


Los ucranianos han obligado a Rusia a pelear en dos frentes, teniendo que atacar en territorio ucraniano y también emplearse en defender todo su territorio. 


Pudiera ser esta la razón exacta por la que sus avances son tan lentos, desorganizados y costosos ahora.


Ucrania ha pasado de ser importador de armas de todo tipo, a fabricante de muchas de sus propias armas, y han diseñado nuevas modalidad de ataques y combates aprendidos en los campos de batalla.


Sus drones son más pequeños, menos visibles, fabricados con materiales que el radar no detecta o detecta mal. Se usan para ataques precisos contra depósitos de combustible o trenes.


Además, obligan a Rusia a gastar misiles carísimos (de millones de dólares) para derribar un drone de 20.000 dólares. Es una ruina de su económica.


Ucrania ha logrado cambiar las reglas: ahora Rusia tiene que proteger 2.000 km de frontera y todo su territorio, no solo la línea del frente. 


Eso significa que sus defensas están repartidas, y hay agujeros por todos lados, por eso cada semana podemos ver incendios en refinerías, fábricas o bases aérea


Estos son los sistemas que los Rusos presumen en ser los mejores del mundo, diseñados para derribar aviones de combate y misiles balísticos que van a 3.000 km/h.


El problema es que, estos sistemas de defensas rusos fueron concebidos para derribar cosas rápidas, a altas velocidad y metálicas, en cambio, los drones ucranianos son lentos, vuelan bajito y son de plástico, por esto están causando muchos estragos.


El negocio no cuadra por ningún lado, un misil de estos cuesta entre 3 y 6 millones de dólares, en cambio un drone ucraniano vale 20.000. Y derribarlo implica la perdida de muchísimos dinero, por lo que Rusia ha estado gastando fortunas.


El gran problema, demasiado terreno, pocos soldados.


Este es el fallo que no tiene arreglo. Rusia tiene una frontera de más de 2.000 km con Ucrania, más todo el país que proteger. Para cubrir bien todo, necesitarían más de 10.000 sistemas de defensa aérea repartidos por todos lados.


La realidad: Tienen quizás 1.500 o 2.000 en total, y la mitad están en Ucrania intentando derribar misiles y aviones ucranianos.


El resultado: Hay agujeros gigantescos en su cielo. Ucrania ya tiene el mapa aprendido: "Por aquí no hay nada, entramos, golpeamos y nos vamos.


La trampa: Si dejan de gastar tanto, pierden la guerra. Si siguen gastando así, en 1 o 2 años la economía se les cae sola.


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