Por Rafael Fernández
Muchos ciudadanos de aquí y de allá, sólo aspiran a tener éxito en lo que emprenden como proyecto de vida.
Y realmente no piensan en el fracaso como oponente del éxito a toda costa.
Para lograr el éxito en la vida, con nuestros proyectos, es necesario pensar en buenas ideas, y malas ideas también.
Usted dirá, no hay necesidad de pensar en malas ideas, pórque quizás te dirá hacia ti mismo, no fracazare, al contrario será este proyecto erigido un éxito total, y trabajaré para el bien pensado éxito, pero, existe el pro- y el contra, en todos los proyectos de vida.
Siempre echamos todo el esfuerzo necesario a favor de un proyecto de vida, y gastamos todo lo que tenemos y todo lo que conseguimos en ese proyecto, pórque pensamos que nos catapultará a la cima total de nuestro éxito.
Sin embargo, ser ambicioso, ser codicioso, ser envidioso, sólo nos vuelve cada día más miserables ante la sociedad y la opinión pública nacional.
El ser humano debe ser juicioso, pensar en todos los proyectos de vida que emprenda, pórque existen contrarios, aceptables, contrarios no aceptables.
Y lo duro del caso es, que muchas veces esos contrarios que se oponen a tu éxito, están en ese proyecto pintándote lo mejor de tu proyecto, y en el fondo son enemigos encubiertos dentro de ese proyecto, en el cuál tú ha metido todas tus fuerzas para lograr el tan anhelado éxito total.
Cuándo emprendemos proyectos ambiciosos en esta sociedad, debemos depurar a quién o quiénes colocar para que trabajen por él emprendedor del proyecto o dueño de dicho proyecto, es lo primero, lo segundo, no todo aquel que te brinda fidelidad en lo tuyo hasta morir, no puede darlo por un hecho que es fiel hasta tanto tú no lo confirme correctamente.
Muchos patrones creen a ciegas en sus seguidores y, realmente te juegan 2 y 3 cabezas a la vez, y sin importarle que tu te vaya de culo y te desplate totalmente, es decir, que tú economía fallesca.
Al envidioso soterrado no le importa tu economía, lo que le interesa y le importa es su propio bienestar y no el bienestar tuyo, y lo que sucede es que es un enemigo encubierto, sin demostrarlo ampliamente, sino, más bien dentro de sí con sus ideas destructivas al proyecto que no es suyo y siente esa envidia tormentosa que le taladra la sien.
Quiénes no están de parte de la verdad científica, vivirán sin sentir ni recordar la vida que vivieron. RF


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