Publicado el: 6 febrero, 2020
Por: Manauri Jorge.
A última hora Hugo Beras cogió la presión de la campaña y no aguantó el calibre de la calle. Ese pampaneo y gastadera de dinero atrás de votos no lo soporta cualquiera, hay que estar muy enfocado en el asunto y tener tracción 4×4 con potencia monetaria en las cuatro gomas. La tranza esta vez no estuvo del todo clara, creo que le puede salir el tiro por la culata y quedarse sin pito, sin flauta y sin orquesta.
Hasta hace unos días Hugo era candidato a la alcaldía del Distrito Nacional por el Partido Revolucionario Dominicano. Su propuesta era muy interesante, había calado entre los popis y ese nicho de jóvenes que está hasta la coronilla de la misma vaina politiquera veía en él un candidato potable. Un grupo amplio de millenials lo vimos interesante porque él, aunque viene del PRD, comprende muy bien los líos capitalinos y su propuesta no era de partido, sino de gestión.
Entre el tira y hala de la chercha política tiró numeritos y se dio cuenta que en la sindicatura distrital él estaba en un lejano tercer lugar, lo que lo puso a frenar con los cambios y comenzó a darle mente si era razonable seguir gastando esos melones atrás de una derrota electoral. Hasta ahí es razonable que soltara el timón, sin embargo, no calculó bien la vuelta con lo que hizo después.
Hugo no solo apagó el motor de su candidatura, sino que sacó pies del PRD y pasó a montarse en el Uber de Carolina Mejía, la candidata del Partido Revolucionario Moderno, la candidata de la oposición que se suponía él no apoyaba, la canchanchán de David Collado, actual alcalde y a quien Hugo ya le había criticado su gestión. ¿Ahora resulta que estaba bien? ¡No entiendo!
@rdfirmaautorizada

0 Comentarios