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Terremoto en Colombia deja al menos 132 muertos y 570 heridos; continúan las labores de búsqueda y rescate de sobrevivientes



Bogotá.- Al menos 132 personas han muerto y 570 resultaron heridas como consecuencia del terremoto de magnitud 7.4 que sacudió Colombia, mientras organismos de emergencia continúan removiendo escombros en busca de sobrevivientes en las ciudades y comunidades más afectadas.

 

El balance permanece sujeto a modificaciones debido a que todavía existen personas atrapadas o sin localizar, principalmente en zonas donde edificios y viviendas colapsaron. Las primeras 48 horas posteriores al desastre son consideradas determinantes para encontrar víctimas con vida entre las estructuras destruidas.

 

El movimiento telúrico ocurrió a las 7:34 de la mañana del lunes 10 de agosto y tuvo su epicentro en San José del Palmar, Chocó. El Servicio Geológico Colombiano (SGC) estableció su magnitud en 7.4 y reportó una profundidad cercana a los 100 kilómetros.

 

La institución confirmó además que se trata del terremoto de mayor magnitud registrado en Colombia durante el siglo XXI. Al menos 18 réplicas habían ocurrido después del evento principal y los especialistas advirtieron que podrían continuar.

 

Aunque el epicentro estuvo localizado en Chocó, algunas de las consecuencias más graves se registraron en Pereira y Cali, además de daños en Manizales, Quibdó, Armenia y otras localidades del occidente y centro colombiano.

 

En Cali, por ejemplo, reportes disponibles este martes situaban en al menos 35 las personas fallecidas, mientras unas 188 permanecían desaparecidas. Los equipos de emergencia continúan trabajando entre estructuras derrumbadas en busca de personas atrapadas.

 

La dimensión humana de la tragedia comenzó a conocerse pocas horas después del terremoto. Un primer balance oficial había contabilizado 111 fallecidos y 87 heridos, pero la cifra aumentó progresivamente conforme los organismos de socorro lograron acceder a nuevas zonas y hospitales actualizaron sus registros.

 

Además de las víctimas mortales, cientos de personas han necesitado asistencia médica. Hospitales y centros sanitarios de las regiones afectadas recibieron lesionados mientras algunas de sus propias instalaciones sufrieron daños estructurales, dificultando la respuesta ante la emergencia.

 

La destrucción material también es considerable. Datos oficiales indican que 1,575 viviendas sufrieron daños y 37 quedaron completamente destruidas, mientras 61 edificios residenciales y comerciales colapsaron. También se reportaron afectaciones en centros de salud, escuelas, carreteras y aeropuertos.

 

Las operaciones de rescate se concentran precisamente en esas edificaciones derrumbadas, donde las autoridades temen que todavía permanezcan personas bajo los escombros. Equipos especializados, bomberos, militares, policías y voluntarios participan en las labores.

 

El presidente Abelardo de la Espriella declaró el desastre nacional y activó el Puesto de Mando Unificado para coordinar la respuesta del Estado. El Gobierno movilizó personal, maquinaria pesada y recursos hacia los departamentos más afectados.

 

Las autoridades también han pedido cautela con los balances divulgados debido a que la magnitud de la emergencia impide establecer todavía una cifra definitiva de víctimas.

 

El terremoto afectó además la infraestructura aérea. Las operaciones comerciales fueron suspendidas en varios aeropuertos del occidente colombiano debido a daños provocados por el movimiento, complicando las comunicaciones y el traslado de recursos hacia algunas regiones.

 

El Servicio Geológico Colombiano explicó que el fenómeno está relacionado con la dinámica tectónica del Pacífico, donde la placa de Nazca se introduce debajo de la placa Sudamericana, liberando energía capaz de producir movimientos sísmicos de gran magnitud.

 

Por ahora, el principal desafío no consiste únicamente en calcular los daños materiales. La prioridad es localizar a quienes continúan desaparecidos y evitar que la cifra de 132 fallecidos siga aumentando.

 

Mientras familiares buscan información en hospitales y refugios y los rescatistas trabajan entre estructuras colapsadas, Colombia enfrenta una de sus emergencias naturales más graves de las últimas décadas, con un balance humano que todavía no puede considerarse definitivo.

 

 


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